LA DIFUNTA CORREA

La “Difunta Correa” encierra una profunda e impactante historia de amor y fidelidad. Hoy es un fenómeno social y religioso.

 

¿Cuál es la motivación para que  miles de creyentes visiten el lugar de su muerte en Vallecito, Caucete, en la provincia de San Juan?  y ¿Cual es el misterio humano de amor que la proyecta trascendente hasta hoy a más de 150 años de su muerte? ¿ No será que con el simbolismo de su muerte nos está dando un mensaje para este tiempo?

Dr. Romero Giaccaglia

 

Serie de fotografías tomadas el 5 de abril de 2012, Jueves Santo y documentan la devoción popular a esta mujer a la que consi- deran“santa” ya que los devotos afirman que hace milagros e intercede por los vivos.

Los promesantes le dejan objetos devocionales como maquetas de sus casas, patentes, cascos, botellas de agua, etc. y van a su encuentro a pedir favores y agradecerlos.

El agradecimiento es por medio de cartas, placas o mensajes que son dejados en el santuario.

Se respira un clima de profundo respeto, recogimiento y fervor.

 

El mito de la Difunta Correa:

En líneas generales, el relato acerca de Difunta Correa aceptado actual- mente dice que, a mediados del siglo XIX, una muchacha sanjuanina trató de cruzar el desierto en pos de su marido llevado por el ejército federal. En esta travesía murió de sed y unos arrieros la hallaron con su bebé aún mamando su seno. La enterraron piadosamente y llevaron al niño. Su siguiente milagro fue hallar hacienda perdida de otro arriero quien, en agradecimiento, construyó c.1890 junto al camino que unía La Rioja con San Juan, en Vallecito, un mausoleo donde puso sus restos.

Biblioteca Congreso de la Nación

Abril 2012